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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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Recursos Escuela Sabática 

I Trimestre de 2008 

Libro Complementario 
Ideas prácticas para el discipulado 

Capítulo 13 

Modelos del discipulado 
para el siglo XXI 



Cuando alguien trató de adular a Jorge Washington en Valley Forge, 
Washington le preguntó al hombre: "¿Dónde se encuentra parado 
usted con la causa que represento?" John Huxtable cuenta esta 
historia, y luego dice que cuando usted le dice a Dios que lo ama, 
él le pregunta dónde está parado con referencia a Jesucristo. ' Tal vez, cuando de- 
cimos que somos discípulos, Jesús podría preguntarnos dónde estamos parados 
en relación con las tareas del discipulado que él no solo asignó sino también 
de las cuales se constituyó en ejemplo para nosotros mientras estuvo sobre la 
tierra. 

En los doce capítulos precedentes hemos examinado lo que los escritores de los 
evangehos dijeron acerca de Jesús, el Maestro que reunía discípulos. Hemos vis- 
to vislumbres de los discípulos que Jesús ehgió para que lo siguieran, el adies- 
tramiento que les dio, las conductas en las que él fue modelo para ellos y sus 
instrucciones para ellos. Si un discípulo es un seguidor, si el discipulado involucra 
seguir al Maestro y si de hecho los mandatos de Jesús a los discípulos originales 
se aphcan a los discípulos contemporáneos, entonces ¿dónde se encuentra usted 
en los temas del discipulado que hemos estudiado? 

Antes de decidirlo, repasemos. Este capítulo repasa algunos de los puntos prin- 
cipales de los capítulos anteriores. Procura determinar algunas de las caracterís- 
ticas, de los temas y de las prácticas de Jesús que influyeron positivamente sobre 
los discípulos y su discipulado. En última instancia, nuestra meta es aprender lo 
que podamos aphcar en el discipulado en el siglo XXI. 



A. Gordon Nasby, ed., Treasury of the Chrístian World, p. 32. 

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Compasión y perdón 



En la Biblia, la palabra griega para "compasión" se traduce algunas veces como "mi- 
sericordia" (ver Mateo 9:36; 14:14; 15:32; 20:34; Marcos 1:41; 8:2; Lucas 7:13). El 
habló de ella algunas veces en sus parábolas, como en Marcos 5:19 y Mateo 18:33. 
El grupo de palabras griegas más usadas para "compasión" es el sustantivo 
splagjnístheis y el verbo splagjnízomai. De acuerdo con Barclay, es "la palabra más 
fuerte que posee el griego para expresar la piedad que puede experimentarse por 
otro ser humano. Se deriva del sustantivo splágchna, que significa entrañas, de una 
compasión entrañable, y describe ese tipo de piedad que nos conmueve hasta lo 
más proñindo de nuestro ser". ^ 

Por ejemplo, Jesús ñie movido hasta las proñindidades de su ser cuando vio la si- 
tuación de la madre de la aldea de Naín. Ella estaba en camino a sepultar al últi- 
mo varón que le quedaba en su familia, en una sociedad en la que la calidad de 
vida de una mujer dependía de sus parientes masculinos. Jesús también fue mo- 
vido a compasión al ver la multitud hambrienta, el sufrimiento de los leprosos, y 
la impotencia del ciego. 

Sin dudas, la actitud de compasión de Jesús no pasó inadvertida para los discí- 
pulos. Ciertamente, debió haber influido en su discipulado positivamente. Por 
lo tanto, si los discípulos contemporáneos han de influir sobre el mundo con el 
evangelio, debemos aprender de Jesús, y demostrar compasión. 

Una segunda característica que Jesús exhibió y que debió haber inspirado a sus 
discípulos es el perdón. En la oración modelo, Jesús les enseñó a buscar el perdón 
del Padre en la medida en que ellos estaban dispuestos a perdonar a otros. Vie- 
ron a Jesús perdonar los pecados de muchas personas, lo que resultó en su cura- 
ción física y espiritual. Lo vieron cómo trataba a Simón, el ex leproso, que hu- 
milló a María (Lucas 7:36-50). Y Jesús oró por sus enemigos mientras lo tortu- 
raban en la cruz (Lucas 23:34). 

Pedro experimentó el perdón de Jesús. Cuando Jesús fue arrestado, Pedro lo 
abandonó y huyó. Más tarde, durante el juicio, negó tres veces conocer a Jesús. 
No obstante, Jesús lo perdonó y, en la presencia de los demás discípulos, lo res- 
tauró a su compañerismo (Juan 21:15-19). 

¿Cuan perdonador es usted? ¿Necesita perdonar a alguien que le hizo daño? ¿Es 
su iglesia una iglesia perdonadora? 



William Barclay, Mateo, tomo 1, pp. 371, 372. 

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El perdón beneficia no solo a quien es perdonado, sino también al perdona- 
dor. 



Cuidado por los marginados y desechados 

El ministerio de Jesús y su adiestramiento de los discípulos sucedió en una so- 
ciedad altamente estratificada. Había claras separaciones entre hombres y muje- 
res (Juan 4:27); la jerarquía religiosa y la gente pobre o común (Marcos 14:41- 
44; Lucas 21:1-4); los que adoraban en el Templo y los que no lo hacían; los fa- 
riseos y los pubhcanos; (Lucas 18:9-14); los romanos y los judíos; y los esclavos, 
los libertos y los ciudadanos. El lugar de la mujer era la casa y solo en ciertas par- 
tes de la casa. Además, las mujeres no debían siquiera tocar la Torah ni ser vistas 
en púbhco con hombres, ni siquiera sus esposos u otros miembros mascuhnos de 
su familia (Juan 4:27). 

La religión establecida se engordaba a expensas de los pobres, que eran indefen- 
sos, que es el significado de la palabra griega que los identificaba. La parábola 
del hombre rico y Lázaro describe correctamente la situación (Lucas 16:19-31). 
La parábola del fariseo y el publicano también muestra el desprecio con el que 
eran tratadas ciertas personas marginadas (Lucas 18:9-14). Los oficios en los que 
había olores, incluyendo el pastoreo de ganado, eran también despreciados. ^ 

Jesús no abogó ni fue un modelo del statu quo. El no se avergonzaba de ser di- 
ferente. Se asociaba abiertamente con personas marginadas, mujeres, pobres, 
publícanos, viudas y leprosos, y comía con ellos y los apoyaba. Piensa en lo que 
los primeros discípulos habrán aprendido de su Maestro acerca de cómo tratar a 
esas personas. Mientras que la sociedad pensaba que las mujeres sólo debían 
aprender las artes domésticas, él le dio instrucción rehgiosa a María. Mientras 
que los pobres, las viudas y los leprosos eran excluidos y considerados como cas- 
tigados por sus pecados, Jesús veía su valor. Los respetaba, los ayudaba, y aun 
comía y bebía con ellos. 

Anote abajo los tipos de personas marginadas que se encuentran en la sociedad 
actual. No se olvide de prestar atención a los que se encuentren en la región es- 
pecífica en la que usted vive. 



' Ver también Joachim Jeremías, Jerusalén en tiempos de Jesús, pp. 371-387. 
' Ibíd., pp. 315-323. 

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1 


Personas sin techo 


2 


Personas con SIDA/VIH 


3 


Los presos 


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Si Jesús estuviera aquí hoy, ¿qué haría por esas personas? Como sus representan- 
tes en la sociedad actual, ¿tenemos alguna responsabihdad por estas personas? 
¿Qué plan tiene su iglesia en favor de ellas? Si no tiene ninguno, ¿qué planes 
hará usted para incluirlos? 

"Siempre es el momento apropiado para hacer lo que es correcto" (Martin 
Luther King, h). 



Globalización, diversidad y no discriminación 

Los problemas con la globalización, la discriminación y la diversidad no son 
nuevos. Los contemporáneos de Jesús tenían una visión muy estrecha. Para 
ellos, Jerusalén era el centro de la tierra, y todo lo demás giraba alrededor de la 
ciudad y sus habitantes. La población de Palestina era muy variada. La discri- 
minación era desenfrenada. Los ricos despreciaban a los pobres. Los judíos no 
tenían trato con los samari taños, aunque eran parientes de ellos. Los judíos 
consideraban como perros a los gentiles. Los fariseos, que constituían el uno por 
ciento de la población, discriminaban a los pobres, que eran el noventa por cien- 
to. También discriminaban a los publícanos (cobradores de impuestos), que 
eran considerados como pecadores y clasificados como ladrones, a los gentiles, a 
las prostitutas, a los adúlteros, a los extorsionistas y a los asesinos (ver Lucas 
18:11; Marcos 2:15; Mateo 18:17; 21:31; Lucas 19:7; etc.). Los judíos considera- 
ban que comer la comida de los samaritanos era comparable con comer cerdo 
(Mateo 15:26,27). ^ 



' Francis D. Nichol, Comentario bíblico adventista, tomo 5, pp. 410, 41 1 . 
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Otra vez, Jesús se destacaba entre sus contemporáneos. No discriminaba a nin- 
guno. Las personas pobres lo seguían, y los líderes religiosos lo seguían y aun lo 
llamaban rabí. Jesús usó a los publícanos como ejemplos en sus parábolas, eligió 
a uno como discípulo (Mateo, el cobrador de impuestos) y aun asistió a comidas 
en sus hogares. Esto implica que él tenía compañerismo con ellos, lo que era 
tabú, porque pertenecían a una profesión despreciada (ver Mateo 9:9-12; Marcos 
2:14-17; Lucas 5:27-32). *" Jesús ministró a los gentiles e incluso visitó territorio 
gentil (Mateo 15:21-28; Lucas 7:1-10). 

Bosqueje abajo lo que usted piensa que habría aprendido de Jesús acerca de la 
globalización, la diversidad y la discriminación, si usted hubiera sido uno de los 
discípulos que lo acompañó durante tres años y medio. 



¿Cuan inclusivo es usted (considere a sus amigos), en su clase de Escuela S 
y en su iglesia? ¿Cree usted que Jesús aprobaría la diversidad demostrada por es- 
tos grupos si él viniera a su ciudad, o su lugar de visita o para ministrar? 

La igualdad, la honradez, la franqueza, la misericordia, la justicia y lo inclusivo 
señalaron el ministerio de Jesús. Esto debería caracterizar a cada iglesia que es- 
pera la segunda venida de Cristo. ¿Tiene su iglesia estas características? El li- 
derazgo de la iglesia en Antioquía era bastante variado (Hechos 13:1). ¿Qué 
necesitaría hacer su iglesia para ser igualmente representativa? Para la iglesia 
primitiva ¿ocurrió el Pentecostés antes de que estas cosas llegaran a tener estas ca- 
racterísticas? 

"La injusticia en cualquier parte es una amenaza para la justicia en todas par- 
tes" (Martin Luther King, h). 



J. Jeremías, pp. 315-323. 

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Hacer discípulos, enseñar, adiestrar y nutrir 

Jesús era realmente un maestro que reunía discípulos. El usaba toda oportunidad 
para llamar, adiestrar, educar y nutrir discípulos. Nunca estaba demasiado ocu- 
pado para ayudar a un alma necesitada. El adiestramiento de discípulos estaba 
en el centro de su ministerio. Creemos y sugerimos fuertemente que así como las 
tareas de hacer discípulos, enseñar, adiestrar y nutrir eran centrales en el minis- 
terio de Jesús, también deben ser centrales en la misión de cada miembro y de 
cada iglesia en el siglo XXI. Esta tarea no está limitada a los pastores, los ins- 
tructores bíblicos, los ancianos, los diáconos y los oficiales de la iglesia. Es una 
tarea de cada miembro, porque la comisión de Jesús no excluye a ningún discípu- 
lo. "Id" lo incluye a usted. 

Algunos feligreses pueden sentirse incómodos con la idea, siendo que les falta 
adiestramiento. No obstante, cuando Jesús llamó a los pescadores para el disci- 
pulado, ellos no tenían adiestramiento. Tuvo que adiestrarlos. Del mismo modo, 
cada iglesia debe proveer para el discipulado de cada miembro. Cada miembro 
nuevo debería ser puesto en una clase de discipulado, para su adiestramiento y nu- 
trición. Debe haber clases avanzadas disponibles para los discípulos ya experi- 
mentados, y cada discípulo adiestrado debería ser puesto a trabajar para el Maes- 
tro. 

¿Por qué esto es necesario? Antes de partir, Jesús les dio a sus discípulos la or- 
den: "Id, y haced discípulos a todas las naciones" (Mateo 28:19). Esta misión no 
ha cambiado. El evangelio del Reino todavía debe ser predicado en todo el mun- 
do antes de que venga el fin (Mateo 24: 14). A menos que Jesús haga clamar a las 
piedras para completar la tarea, él no tiene otros agentes fuera de su iglesia y sus 
miembros. Allí es donde entramos nosotros. 

Después de leer este libro y estudiar estas lecciones, usted debería ser capaz de 
bosquejar una cantidad de tareas de discipulado en las que su iglesia puede ocu- 
parse. Abajo, encontrará diversas actividades que podrían servir como punto de 
partida para su iglesia. Para realizar la tarea que Jesús dejó a sus discípulos, cada 
iglesia debería: 

♦♦♦ Designar el hacer discípulos como su meta principal. 

♦ Formular los planes y los métodos para realizar la tarea. 

♦ » Movilizar a todos los miembros para involucrarlos en el discipulado. 

♦ Determinar los tipos de personas que viven en la comunidad que rodea 
la iglesia, y cuáles son sus necesidades. 

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♦*♦ Establecer un programa para tender puentes que destruyan los prejuicios y 
satisfagan las necesidades de la comunidad que rodea la iglesia, y estable- 
cer relaciones con ellos. 

♦ Introducir programas para usar las habilidades de los nuevos conversos, 
incorporándolos en la iglesia local y ayudándolos a desarrollar un com- 
promiso más profundo con Cristo. 

♦ Desarrollar programas que ayuden a los feligreses, especialmente a los 
conversos nuevos, a descubrir, desarrollar y usar sus dones espirituales. 

♦ Adiestrar a las personas para el liderazgo de cada programa. 

♦ Asegurar que haya programas para ministrar, diseñados para desarrollar 
y nutrir discípulos. Debemos hacer más que solo nuevos conversos. 

Revisando esta lista, ¿qué añadiría para que sea más aplicable a su iglesia? 
¿Qué hará usted para asegurar el desarrollo de tales programas en su iglesia? 

El poder de la oración y la necesidad del Espíritu 

Para realizar la tarea asignada, necesitamos ayuda de fuera de nosotros mismos. 
La gran noticia es que esa ayuda está disponible. Antes de su partida, Jesús dijo a 
sus seguidores que él había recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra. So- 
bre esta base, él dio la Gran Comisión. Después de darla, prometió que estaría 
con sus discípulos hasta el fin del tiempo. 

¿Cómo puede Jesús estar con sus discípulos hasta el fin del tiempo, si se estaba 
yendo? Además, ¿cómo puede concillarse esta promesa con la de Juan 16:7, donde 
Jesús dijo que era para el beneficio de los discípulos que él regresaba donde esta- 
ba su Padre? Si iba a estar siempre con ellos, ¿por qué era una ventaja para ellos 
que él se fuera? 

Jesús también dijo que si él no se iba, el Consolador no vendría (Juan 16:7). Sin 
embargo, antes él había dicho: "Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consola- 
dor" (Juan 14:16). Es interesante que la palabra griega usada para "otro" denota 
"otro de la misma clase". La implicación es que Jesús enviaría a otro semejante a 
él mismo. Si, entonces, el Espíritu Santo -el Consolador- es otro Ser como 
Jesús, así se comprende por qué Jesús estaría con ellos "todos los días, hasta el 
fin del mundo". Jesús quería decir que estaría con ellos en la persona del Espíritu. 

¿Cuáles son las imphcaciones de esta promesa para el discipulado? ¿Ha interce- 
dido con Dios recientemente para recibir el equipamiento del Espíritu Santo, a 

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fin de realizar su misión en el discipulado? Esa es nuestra garantía de éxito, y el 

Espíritu ¡está a solo una oración de distancia! 

Un día, cuando Jesús oraba, los discípulos se acercaron a él y le pidieron que les 

enseñara a orar (Lucas 11:1). Examinemos los siguientes textos para ver qué 

pudieron aprender los discípulos acerca de la oración, y qué podemos aprender 

nosotros. 

Lucas 4:41, 42. Aquí encontramos que, al amanecer, Jesús fue a un lugar solita- 
rio. Esto sugiere que él pasaba las primeras horas de la mañana en un lugar soli- 
tario, en comunión con su Padre. Sin duda, Jesús lo hacía con el fin de renovar 
sus ñierzas para afi-ontar los desafíos de un nuevo día, tales que ya este pasaje di- 
ce cómo las multitudes lo buscaban. 

Lucas 5:15,16. Este pasaje es interesante e informativo. Sugiere que, a medida 
que la fama de Jesús se difundía, multitudes cada vez mayores venían para escu- 
charlo y ser sanadas. La yuxtaposición que Lucas hace aquí no es accidental ni in- 
significante. El notó: "El, por su parte, solía retirarse a lugares solitarios para 
orar" (NVI). Otra vez, Lucas indica que Jesús era capaz de enfrentar los desaf- 
íos de las multitudes crecientes por causa del tiempo que él pasaba en lugares 
sohtarios en oración. Lucas probablemente aprendió de las prácticas de oración de 
Jesús por uno de los discípulos, ya que él nos dice que antes de escribir su Evange- 
lio, se dedicó a la investigación detallada (Lucas 1:1-4). Los discípulos contem- 
poráneos pueden aprender mucho de esto. 

Lucas 6:12,13. Este pasaje dice que la noche antes de elegir a los doce discípulos, 
Jesús pasó la noche entera orando a Dios. Los discípulos pudieron haber aprendi- 
do de él, así como podemos hacerlo nosotros, quienes necesitamos pasar tiempo 
hablando a Dios antes de hacer grandes decisiones. 

Lucas 9:28 al 30. En ocasión de la transfiguración, Jesús había ido al monte con 
tres de sus discípulos, para orar. De hecho, la experiencia de la transfiguración 
ocurrió mientras él oraba. Los actos de Jesús nos recuerdan, otra vez, que regu- 
larmente debemos pasar tiempo en comunión con Dios, pero especialmente 
cuando afrontamos decisiones críticas. En esos momentos cruciales, necesitamos 
específicamente la dirección divina. El ejemplo de Jesús dice que esas ocasiones 
deben ser momentos en que oremos más. 

Si Jesús, el Dios-hombre, se apoyaba tanto en la oración para el éxito aquí en la 
tierra, ¿cuánto más lo necesitamos nosotros, seres humanos pecadores, para el 
éxito en la vida y en el discipulado? Nunca podemos quedar satisfechos de 
nuestra vida de oración. No importa cuánto oremos, nunca podremos tener de- 

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masiada comunicación con nuestro Padre celestial. Necesitamos un contacto 
constante con el Cielo, para asegurar un discipulado de éxito. 

Mientras los evangelios a menudo se refieren a que Jesús oraba, registran tan so- 
lo dos oraciones completas: las que se encuentran en Mateo 6:9 al 13 (compara 
con Lucas 11:2-4) y Juan 17:1 al 25. Aunque tradicionalmente hemos llamado 
el "Padrenuestro" a la oración registrada por Mateo, puede tal vez más apropia- 
damente ser llamada la Oración Modelo. Los discípulos habían pedido que Jesús 
les enseñara a orar, y él introdujo la oración que les enseñó diciendo: "Vosotros, 
pues, oraréis así". 

La oración que se encuentra en Juan 17 puede ser llamada la Oración del Señor, 
más apropiadamente. En ella, él intercede con el Padre por sí mismo, oró por 
sus discípulos inmediatos a la luz de su pasión inminente y su partida muy 
próxima, y oró por todos los creyentes y futuros discípulos. Esta oración también 
prueba que Jesús esperaba que sus discípulos se ocuparan en discipular y en el 
discipulado. Él comienza la parte final de la oración con la súphca: "Mi oración 
no es solo por ellos [sus discípulos]. Oro por los que creerán en mí por medio 
del mensaje de ellos". 

Los líderes religiosos judíos habían desarrollado un sistema complicado a fin de 
asegurarse que todos tuvieran acceso a una oveja o una paloma, para usar en los 
servicios de sacrificio en el Templo, y tuvieran el dinero apropiado necesario para 
comprar esos elementos. Sin embargo, el sistema se había degenerado hasta lle- 
gar a ser un "comprar y vender" que explotaba a los adoradores, especialmente a 
los que tenían moneda extranjera. Mateo 21:12 y 13 nos informa que, después de 
la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, él trastornó las mesas de los cambiadores 
de dinero y los bancos de quienes vendían palomas, y declaró: "Escrito está: Mi 
casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladro- 
nes". En otras palabras, el fin no justifica los medios, y ciertas cosas, como la ora- 
ción, son más importantes que otras obligaciones rituales. 

Jesús dijo que "la casa del Padre" -la iglesia- debería ser una casa de oración. 
Marcos añade: "para todas las naciones" (Marcos 11:17). Esto parece indicar que 
todas las personas debían tener acceso a iglesias como casas de oración, donde 
pudieran tener comunión con Dios. Pero la mayoría de nuestras iglesias están 
abiertas para ser usadas durante -como máximo- unas 20 horas (siendo delibe- 
radamente generosos) de un total posible de 168 horas cada semana. ¿Cómo se 
sentiría Jesús acerca de esto si estuviera ministrando entre nosotros hoy? 

¿Qué aprendieron los discípulos originales de Jesús acerca de la oración, de lo 
que él dijo, y lo que esto significa para nosotros, los discípulos contemporáneos? 

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Jesús es nuestro modelo y ejemplo. Él es el Maestro. Imitemos su vida de servi- 
cio y sus esfuerzos para adiestrar y nutrir discípulos para un discipulado efectivo. 
Su ministerio en la tierra nos da mucho para meditar e imitar. Llevemos a la 
práctica lo que hemos aprendido de Jesús y acerca de él. 



Nuestro compromiso más importante, cada día, es nuestra cita con Dios. 



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